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del uni-verso del yo al Universo del verso

Del #yotambién al yo también puedo ser una bestia

medimastur-jardín

Hace unos meses #yotambién escribí algunas de mis experiencias de cuando he sido acosada sexualmente, tan pronto terminé el texto me quedé rumiando el contratexto. Porque eso pasa, escribes una cosa y te topas con otra. Pensé en que así como he sido acosada, he usado el sexo, o el hacerle creer al otro que vamos a coger para “obtener algo a cambio”.

La frase “Tres veces he visto a hombres que se están masturbando en la vía pública”, quedó resaltada dentro del diseño de la narración que había hecho en mi versión de #yotambién, ahora me parece revelador que de aquello que describí hubieran elegido esta cita para destacarla. Meses después de haber reflexionado, intentando varios y fallidos contratextos, reconozco que la masturbación ha sido una herramienta que utilizo, una práctica que me lleva a la exploración y a la catarsis, menguando parte de la sensación de angustia que a veces me resulta incontenible. Hay temporadas que me masturbo diario, sobretodo desde que llevo años sin pareja. No lo he hecho en las calles, pero alguna vez lo hice en el jardín de la casa de mi mamá.

Tal como lo escribió Claire Dederer en su artículo of Monstrous Men, al decir que señalar las “faltas de los otros” era más bien para distraerlos de las nuestras, me di cuenta que yo apuntaba hacia aquellos hombres que se masturbaban en la vía pública por mi similitud con ellos más que por mi extrañeza, por el terror que me daba verme en ese espejo, porque en ese momento en el cual lo escribí quería negar esa parte animal-sexual que también puede florecer en mí, y si me lo permito, llegar hasta la perversión.

El sexo es poder, las sutilezas de la seducción o la crueldad de la violencia pueden ser o no parte de ello, pero es poder. He usado mi coquetería para (tratar de) seducir a hombres y mujeres, para acercarme y “caerles bien”, para que me confiesen sus intimidades, conocer sus cuerpos y defectos, para pedirles algo a cambio (o no), para ser escuchada, para que me dejen en paz o para llamar su atención, para que “nunca se olviden de mí”. Una sarta de fantasías que creó mi ego y mi miedo a estar sola, casi siempre de manera inconsciente (pero después dándome cuenta), porque nunca sé bien por dónde estoy caminando, y esta también es una puñeta mental, pues finalmente, ¿quién está lleno de certezas?

Lo que sí es que he intentado cogerme a las personas que me gustan, que me intimidan y hasta a las que me molestan. La mayoría han sido hombres, creyendo que así los dejo bajo mi poder, y les “gano”. No me los he cogido a todos, con algunos sólo he coqueteado haciéndoles creer que quizás-tal-vez-algún-día me los voy a coger. Calentándoles las bolas. Diferentes circunstancias en mi vida y mi reflexión en torno a ellas habían posicionado al hombre como el enemigo, entonces me sentía muy chingona de cogérmelos. La estrategia funcionó hasta que dejó de funcionar. Porque de pronto tenía expectativas de que el encuentro no fuera por un instante sino que se prolongara, pero seguía tan al pie de la letra de mi mecanismo que me forzaba a volver a mi soledad, y no me permitía seguir conociendo a la persona de otra forma. Ni de presentarme frente a nadie más que detrás de esta máscara de seducción que ya me asqueaba. Finalmente la reclusión me ha llevado a suspender estas tácticas, y a rescatar la masturbación (o meditación) para saciar la ansiedad.

Tanto el #yotambién como la contraprotesta que pide que no caigamos en un retroceso en materia de liberación sexual nos hacen dudar. Por lo menos a mí. ¿Qué tanto nos conocemos? ¿Cómo actúa la comunidad en respuesta hacia la exposición de lo más íntimo de ciertos personajes y genios? El deseo y su camino hacia la perversión. Yo también fui acosada, una realidad que se expresó hasta al cansancio por las miles de mujeres que confesamos que se trataba de una cotidianidad. Pero yo también he sido una “bestia” que en no pocas ocasiones ha dejado surgir impulsos pudiendo fragmentar el alrededor. No soy Woody Allen, esto significa que mi repercusión está en proporción a mi milimétrico lugar en el mundo. Lo que a la mayoría pareció molestarle es que el genio sucumbió a su propio drama, volviéndose el antihéroe de una tragedia, en lugar de mantenerse al margen como el estoico autor de sus fantasías que pueden ser muy perversas, pero que mientras sólo sucedan en la ficción son aplaudidas, sin embargo cuando construye con ellas su realidad resulta en el enemigo de la sociedad.

Los seres humanos somos humanos por estas contradicciones dejándonos frente a la famosa pregunta de Nietzsche ¿Qué dosis de verdad puede soportar el hombre (y la mujer)? Me quedo pensando en que a raíz del desencadenamiento de todas las versiones de depravación que han sido presentadas ¿Qué proponemos como comunidad para encaminar y disipar estas fuerzas “bestiales”? Crear juicios y castigar a quien ha sucumbido al libertinaje es un mecanismo de una sociedad moralista que quiere “cercenar los instintos”, en lugar de trabajar por su evolución. Se me viene la tradición de cortarle el clítoris a una mujer de una tribu africana, para que no vuelva a desear a otro hombre más que a su esposo. ¿No es lo mismo? No, pero no creo que estemos encontrando una posibilidad a la altura de nuestro momento en la historia.

Sé que en lugar de masturbarme también puedo meditar llegando al mismo objetivo de reinstalar una sensación de equilibrio que logre disipar la desesperación. Quizás es sólo válido para mí, y aunque conozco esta otra herramienta, muchas veces y todavía termino por sucumbir al placer del orgasmo auto-inducido, que claro, no tiene por qué suceder en el jardín.

Hay prácticas que no se están explorando en las escuelas, recuerdo que en mis clases de Desarrollo Humano se hacía todo lo posible porque no profundizáramos en la sexualidad. Hay una insistencia de hacer de la educación algo que sólo sirva a las necesidades del mercado y a una idea moralista del bien común, en lugar de buscar el VERDADERO desarrollo humano. Cuando somos adultos también quedamos a la deriva de quienes manipulan los instintos. Pero existe la posibilidad de plantar la semilla del desengaño cuando impulsas a un niño o a una niña a conocerse y a detectar también su intuición. Continuamos creyendo que los niños son ingenuos porque no se comunican como los adultos, aunque sabemos que se dan cuenta de todo. Aquí es donde yo propondría el regreso a la premisa “conócete a ti mismo” desde niña-adolescente-joven-adulto, y nunca dejes de conocerte. Llevar a la sociedad al reconocimiento de los instintos y al desarrollo de la intuición, porque tendrá que suceder tarde o temprano, pero en una realidad que terminará en tu contra porque rápidamente la comunidad recurre al juicio y al castigo. A que la niñez no quede aislada en un burbuja de fantasía, a que los niños y las niñas vayan presintiendo desde antes las contradicciones que de todos modos terminarán asediándolos.

el abecé de tu voz

abecedé-color

imágenes por @barretobaldas

 

“Lo único que existe son palabras inexactas para designar algo exactamente.”
—Just Deleuze it

 

¿Por qué hablamos horrores de un final que no conocemos? ¿Por qué hacer de la locura una turbación? ¿Por qué los adultos no elogiamos la belleza de volvernos viejos? ¿No estamos hasta la madre de ser esclavos de las tragedias instauradas por el miedo a las dioses dictadores de una realidad de mierda? ¿No odiamos la ignorancia hacia nosotros mismos?

Anteriormente mi imaginación me llevaba a ser la víctima de una definición de “locura” que me había adjudicado, se trataba de un discurso autodestructivo, hasta que una yo, otra (myself), parte de esa misma imaginación, años después vino a rescatarme y me dijo que no era necesario:

Porque así es como hubiese terminado siendo una loca para siempre, no porque lo sea, sino porque así nos nombran y nos hemos autonombrado, en una suave y sutil ignorancia de nosotras mismas, con tal de pertenecer a los otros (de la manera que sea).

Por miedo a entregarnos a una versión distinta —que desconocemos— a esa esencia de estar vivas.

Por no saber nuestro nombre aceptamos el que nos dan, sumisas ante el sistema que “todo lo sabe” y sin embargo: nada, pues, ¿quién puede sentir paz en medio de una realidad caótica que llaman normalidad?

Interrumpiendo a mi inconsciente que se adelanta y toma la pluma, monopolizando el micrófono del karaoke de mi alma, le dije espérame tantito que sigue la nueva yo, a la que sí se le entiende:

Hay tantas cosas por descubrir, tan poca paciencia para hacerlo. El fantasma del tiempo es uno de los principales antagonistas de la belleza y su fragilidad, por eso es que “es horrible volverse viejo”, “es horrible la muerte” y también “estar loca”, aunque nuestra locura sea la vida en bruto —¿Quién es el cuerdo, bruto? Te pregunto— ¿El zombi que ha cercenado su potencia de vida hasta hacer de sí una automatizada forma? ¿Esa que responde al control social y a las necesidades del mercado del miedo? No me convence, porque en el silencio se escucha el grito de sus ojos que dice sálvenme quien sea.

A lo que voy es desde hace años estoy en una exploración de lo que alguna vez se supone era la locura, mi locura. Primero descubrí que se trataba de un mecanismo de defensa inconscientemente desarrollado, el cual evidenciaba a un alma atormentada materializándose en el cuerpo y en la mente, porque la imaginación y el poco conocimiento de mí misma me llevaba a ello. Es cuando te la crees, pues, cuando te dicen loca y dices pues sí, y luego hasta te autonombras: soy una loca. (“Ajá, muy bien, qué hueva”, contesta mi otra yo.)

Como cualquier ser humano he sentido una variedad de emociones, pero a diferencia de muchos, he dejado que hagan conmigo lo que quieran, pues creo que eso es estar viva. Sólo que el discurso que las definía era que no había de otra, con dicha sensibilidad y con la disposición de quererlo-sentir-todo y dejarme zangolotear por ello, mi destino era trágico y no había cómo escaparlo. Dejé que la angustia, la desesperación, la tristeza, la euforia o el odio me llevaran a desencadenar reacciones que significaban la destrucción y la realidad de mí misma. Pues creí que sí, que eso era lo que tenía que ser y así había de caminar todo el tiempo. Hasta que gracias a diversas lecturas (que entiendo pero no crean que entiendo) sentí que no necesariamente. Por fin.

El abecedé en una redefinición. He conocido que una misma palabra puede tener diversos significados, así decidí que la locura no era esa de la tragedia sino la única posibilidad de sobrevivir al sistema dictador que desea la destrucción del alma. Si alguna vez me habían etiquetado de bipolar, borderline, esquizofrénica o histérica, y leía los síntomas de dichas “enfermedades mentales”, mi imaginación sólo lograba dejarse caer hacia dichas reacciones provocando “una enfermedad aún más crónica”. Pero luego, jugando, viendo que “sobrevivía a dichas enfermedades”, fui encontrando otras definiciones para liberarme, usando las palabras a mi favor y no en mi contra. Y dije ok sí, si lo que tengo es es-qui-zo-fre-nia, pues la llamaré esquizofrenia aplicada, y me pondré a escuchar todas las voces de mi yo hasta que descubra aquella que me lleve a dirigir al resto (de mis yo’s). Y me encontró. La voz de una mujer que también soy yo, que logra limpiar el discurso de la tragedia, deshaciéndose de la locura destructora, dibujando una realidad y existencia medianamente posible. Una voz que tampoco es la del autómata que repite los axiomas estipulados por el control social: tengo que trabajar-voy a ponerme a dieta-es saludable hacer ejercicio-no hay que pensar mucho-hay que buscar la felicidad-y se compra con dinero: todas estas frases que también terminan apagando al alma (pero silenciosamente), y no logran ni verla (al alma).

También somos muchos los otros, los que nos negamos a perecer dentro de las celdas de no-hay-de-otra (más que ser parte de la masa que no se cuestiona), nos dicen enfermos y nos la creemos, hasta que te abres todavía más hacia la imaginación, y justo después de la nada, ahí cuando por fin vas saliendo del territorio de lo que no es: hay algo. Tu imaginación reivindicada.

Crear tu propio abecedario. Definir la palabra muerte, la palabra vejez, la palabra amor, la palabra miedo, la palabra locura, la palabra vida, la palabra amistad, la palabra amor (ya sé, estoy repitiendo, pero amor es la palabra que pudiera redefinirse en todo momento). Un diccionario que define(s) tu alma, que no permite al Hitler de los discursos preconcebidos decidir de lo que se habla con se trata de lo que estás experimentando.

Sí, todos los seres humanos somos iguales, sentimos las mismas pasiones, pero para sobrevivir a tales emociones y llegar a la vida-vida, no muertos en vida ni deseando la muerte, pudiéramos crear un diccionario de nuestra realidad: cuestionar, buscar, explorar, leer, andar entre las líneas de nuestra locura versus la locura de la que se habla, entre las líneas de nuestra angustia versus las expresiones sobre la angustia, entre las sombras de nuestro miedo versus el miedo del que se escribe, ¿una conclusión? ¿una síntesis? ¿una reelaboración? Llegar al puto y maldito autoconocimiento, reconociendo  y tomando de la realidad sólo lo necesario, de las teorías de los maestros del pensamiento (de los filósofos y autores que viven buscando redefinir TODA la realidad a favor de la humanidad) para nuestra liberación y nuestro conocimiento y con ello LA LIBERACIÓN Y EL CONOCIMIENTO DE TODOS.

Nota 1. La idea de crear mi propio abecedario deviene de haber “terminado” de leer Diálogos (Editorial Pre-Textos) de Gilles Deleuze y Claire Parnet, y pongo entre comillas que lo finalicé pues es un texto que no he de terminar de leer nunca. El libro me fue sugerido por Sonia, una de las mujeres más sabias que he conocido.

Nota 2. Gracias al Toro, quien fue el que tomó la fotos del abecedario con mi cuerpo; por su tiempo, caridad y habilidad. También a Jessica Sevilla porque por ella conocí la www de donde surgió la idea.

Nota 3. Creo que este texto está dedicado a una persona pero todavía no me animo a escribir su nombre.

madre!

pues a quién más

madre!

 

cómo te jodo!

de verdad

te encajo el codo en el ojo

te quiero ciega

antes de ver en ti mi continua tristeza

“¿otra vez?”, preguntas decepcionada

te encajo mi odio en el otro ojo

hasta que te quejas

 

me dices y me repites que no necesito nada

porque tú me das todo (pero así no busco)

y ya no me quieres dar (y tampoco busco)

te he dejado más vieja

con más canas

pero te ayudo a teñirlas con una cajita de Miss Clairol

te vas haciendo más bella

trasciendes mi saliva amarga

sonríes bajo la sombra de tus propios recuerdos

de cuando fuiste una niña abandonada

grazno como cuervo

grazno y me ahogo con el vómito de mis anti-palabras

te corto tus alas con las navajas

que bajo las mías escondo

jodiendo,

siempre jodiendo:

encajándote mis palabras

que seas tú la que aguante las voces

esas que en mi cabeza se quieren matar

madre, no me puedo soportar

ni soporto el silencio

madre lo siento

Cecy y mi primer trabajo

Mi primer trabajo fue en una cafetería en Monterrey, tenía 19 años y era mesera mientras estudiaba la carrera de comunicación. El lugar, que-ahorita-no-recuerdo-su-nombre, era un negocio familiar donde los dueños eran una pareja de regiomontanos de unos 60 años que tenían un hijo de unos 30, que era fan del equipo de fútbol Tigres de esa ciudad.

El café se mantenía solo, su popularidad residía en lo acogedor del ambiente, el lugar estaba contiguo a la casa de esa familia, un patio lleno de plantas entre paredes de madera; no se notaba que era parte de la casa, pero lo era. Las mesas casi siempre estaban llenas lo cual dejaba poco tiempo para que las empleadas pudiéramos platicar, aún así nos las arreglábamos y entre órdenes nos relatábamos todos los detalles de nuestras jóvenes vidas amorosas. En aquel entonces yo no tomaba café y nunca supe si el café estaba rico. Las malteadas eran muy populares pero me decepcionó haber visto la sustitución de la nieve por el uso de un polvo, como en el sistema Starbucks, pero en aquel entonces no había aparecido Starbucks todavía. El café te llevaba a sentirte parte de una ciudad que había sido pequeña no hace mucho tiempo, un rincón en el cual podías refugiarte. Un par de clientes siempre pedían lo mismo, con la cabeza me hacían una señal: un café con miel de abeja para el motociclista, un té de hierbabuena y un bagel con queso crema y salmón para el viejito.

Se podía decir que yo no necesitaba trabajar, pero quería vivir otra realidad que la de sólo ser estudiante en una ciudad desconocida. Acudía a una escuela fresísima en donde nunca me sentí parte de ningún grupo de amigos o amigas aunque anduve rondando por varios. En la tele de la casa de asistencia donde vivía veíamos la serie norteamericana de Friends, y pensaba que tenía un trabajo como el del personaje de Rachel.

Lo más importante de esta experiencia fue haber conocido a Cecy, era cinco años menor que yo, nunca más la he vuelto a ver ni he sabido de ella, ni con la existencia de facebook. Era la más rápida para preparar los pedidos, y cuando recién había ingresado a trabajar ahí le caía gorda. Cecy vivía en una colonia sin pavimentación en una de las delegaciones a las orillas de la ciudad, tenía un segundo trabajo en donde limpiaba la oficina y casa de un arquitecto gay, me platicó que el arquitecto dejaba olvidadas las bachas de mariguana y tirados condones en el piso. Nos resultaba un personaje exótico al que nunca conocí en persona pero de quien presentíamos cierta soledad y mucho éxito.

La familia de Cecy vivía en una situación de verdadera pobreza. La mamá los había sacado adelante trabajando en lo que fuera (lavando ropa o haciendo la limpieza de hogares), después tuvo una relación con un hombre que les quemó la casa por loco y borracho, se mudaron a una construcción en obra negra. Conocí esa casa en el cumpleaños de Cecy, era de dos pisos, pero el segundo no estaba terminado. Subimos al techo, o al “segundo piso”, a escuchar música desde una grabadora y a bailar. Destellaban con claridad las estrellas en el cielo, no había luna. Cecy era muy delgadita pero nalgona, muy morena, de labios carnosos, ojos pequeños y muy juntos, pelo negro brilloso. La recuerdo sonriendo frente a la luz de las velas del pastel que su mamá le había comprado. Tuve que quedarme a dormir porque ya era muy tarde y no había posibilidad de conseguirme un taxi. Me acosté junto a todos los hermanos y hermanas, éramos ocho durmiendo en la misma cama, a mi lado estaba Cecy y después sus seis hermanos y hermanas de todas las edades, escuchaba la respiración entre los sonidos de un cooler que aventaba aire con brisa, que según yo dejaba el ambiente más sofocado que fresco. Después de varias horas de estarlo intentando me levanté porque no podía dormir. Salí del cuarto para asomarme por las escaleras de concreto al pedazo de cielo que desde el pasillo se veía. Sin querer levanté a la mamá y a su novio taxista que dormían en un sillón frente a las escaleras. Me hice como que no los había visto, volví a la cama, me acosté y finalmente me quedé dormida.

Mi primer trabajo fue haber conocido una realidad tan distinta a la mía, y luego darme cuenta que hay personas que llegan a ser tan importantes en tu vida para después no tener noticias de ellas nunca más.

yo ya me había curado de esto

 

Soñé con mi tío D, estábamos encerrados en un cuarto blanco, era como una cárcel moderna, cada vez que nos movíamos nos echaban ácido con una manguera; luego nos lanzaron fuego, quemándonos el cuerpo, pero terminamos sobreviviendo.

Mi tío D es adicto, de todos los hermanos es el único que no vive en esta ciudad, algo me dice que así terminó siendo el acuerdo. Lo querían lejos, y él buscó quedarse en otra parte; así “no estorba”, “no molesta” y “no es una carga”; porque es el rebelde que no ha logrado cumplir con el deber.

Platicando con mi ex por mensajes y correo, leí que usó la palabra éxito, porque ha conseguido lo que tiene gracias a su disciplina, se levanta desde las 4 am, hace dos horas de ejercicio, se duerme temprano; después de diez años con esta rutina, alcanzó un puesto directivo y gana como 80 mil pesos*, se compró una casa, y vive bien. Yo le he escrito que fracasé, vivo otra vez en casa de mi mamá, trabajo en la asociación que fundó mi abuela, gano 7 mil pesos, me pongo nerviosa con cualquier gasto inesperado. Comencé a irme al trabajo en bici, así no me acabo la gasolina tan rápido, también porque me gusta pedalear. En el discurso de mi ex y en el mío, usamos las palabras que el sistema nos ha dictado: éxito para él, que cumplió con el deber; fracaso para mí, la que se arriesgó a vivir otras cosas y cumplió con ninguno de los caminos socialmente asignados.

Vuelvo a pensar en que no quiero estar viva, más que pensar en eso, pienso en que estoy pensando en eso, y hasta me despierto a las 3 de la mañana diciendo “yo ya me había curado de esto”. Desde niña se me metió a la cabeza, la idea de que era mejor estar muerta, en lugar de ser testigo de esta realidad. No me da miedo escribir de esto, ni hablarlo, tampoco me da pena; pero no sé por qué lo hago, supongo que para no lastimarme.

Por un tiempo estuve obsesionada con el suicidio, leí un ensayo que escribió un sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial, que años después de haber salido de los campos de concentración y de haber sobrevivido, decidió matarse. Busqué la biografía de varios artistas suicidas; pregunté detalles sobre personas que conocí, y supe que se habían matado. En mi Universidad, una compañera se dio un balazo en la azotea de la casa de su abuela; después supe que Juan Pablo, uno que hacía el carpool con una de mis roomies, se ahorcó en su clóset con una corbata. Hace unos años me enteré de que Katia ingirió ácido muriático, era la tercera vez que lo intentaba; y hace unos meses supe que el Pedro, uno que había sido el líder de una bolita de mis amigos de infancia, también se había dado un tiro. Creo que la diferencia entre ellos y los que nomás lo pensamos, es un instante, aunque toma tiempo llegar a ese instante; es un pensamiento obsesivo el que te asegura, y te repite, que estás mejor en otro lugar que no es este. “¿Y si no es tan terrible la muerte?”, los suicidas se atreven a preguntárselo. Es un acto de rebeldía que materializa el dolor que todos compartimos por estar vivos.

Cuando tenía como trece años, estaba jugando en los cuartos vacíos de la casa de mi abuela, y encontré una caja de cartas de mi tío D. Entre todas las que había, me llamó la atención una, era una carta de despedida, en ella hablaba de que era incapaz de cumplir con las expectativas de los demás, sobre que se sentía culpable y triste; la terminé de leer rápido, no sabía que me estaba enterando de algo que compartíamos, la guardé en la caja y nunca dije nada.

Sé que los programas de rehabilitación se enfocan a que los adictos dejen las drogas, pero, ¿se habla y se comparten ‘mecanismos’, sobre cómo enfrentarse a la falta de ganas de estar vivo?

No hace tanto tiempo me enamoré de un adicto. Mi acercamiento hacia él fue porque sentía su entrega, sus ganas de vivir, e inmediatamente veía que buscaba la muerte. En este momento en el que lo conocí, creía que no era capaz de reconocer mis propios sentimientos, y que solo al acercarme a la muerte, me era posible tocarlos, sentirme.

Sigo buscando afuera lo que no he encontrado dentro, no sé lo que quiero, a veces siento que lo quiero todo, que cualquier vida me haría feliz, que puedo estar en donde sea y con quien sea. Después descubro que no quiero nada, que no estoy feliz con nadie, y en ningún lugar, que por eso renuncio a todo. Renuncio a querer vivir y a imaginar que es posible continuar. Como en toda enfermedad, como en el cáncer o en la gripa, ésta de querer estar muerta también encuentra cómo evolucionar, sin que te des cuenta, ya ha trasmutado, así que lo que toca es buscar e inventar una nueva cura.

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*La verdad es que no sé exactamente cuánto gana.

a punto del temblor dentro

«Solo el acto de resistencia resiste a la muerte, o bajo la forma de obra de arte o bajo la forma de una lucha de los hombres.» —Deleuze

 

Después del temblor me puse a leerlos a todos, en sus redes sociales y en sus textos, en sus blogs, columnas de opinión, poemas y reflexiones; vi sus fotos, y también los escuché. Quería sentirme allá, y casi lo logro. También estuve a punto de tomar un vuelo hacia la Ciudad de México, Oaxaca o Morelos. Nunca había escuchado de Jojutla, pero quería estar en Jojutla, sentirme útil, ayudar. Quería sentirme viva.

Trabajo en una asociación donde apoyamos a las mujeres en situación de violencia familiar. Un lugar en donde “ya ayudamos”, y como en todo trabajo, cumplo con lo que tengo que hacer para entonces tener más tiempo para mí. Una de las frases de esta modern kind of life (hipercapitalista) que he hecho mías. Soy sumamente egoísta, aprendí a serlo. Incluso me volví ermitaña y antisocial solo por alcanzar los más altos grados de egoísmo. Poco a poco, y no sé ni cómo, he logrado rebelarme ante esto, pero casi como accidentes. Entonces cuando sucedió el temblor, y quise ir a ese lugar “necesitado”, me topé con vuelos caros y no fui. Después se abrieron las puertas de la razón y alcancé a sentir el aire del “puedes hacer mucho más donde estás”.

Me la paso leyendo para entender la realidad, pero no la quiero vivir. Que me cuenten los estudiosos, los escritores, los intelectuales con sus teorías rimbombantes, qué es eso de la condición humana, la existencia y la tristeza. Mientras todo mundo todo el tiempo lo estamos viviendo. Todos. Lo sé porque cuando me dejo sentir lo siento. Hay días en los que estoy viendo mi celular cada dos minutos. “Que me busquen, que me quieran, que se trata de mí”. Y también las noticias en cualquier parte del mundo, los logros de ciertas figura o personas, las vidas ‘televisadas’ de los otros. Mientras que a las personas que tengo enfrente les tengo miedo. Porque según yo hay algo más importante que atender, algo que no he descifrado, que es más, apuesto, a que nunca descifraré. No quiero saber de la persona a la que veo todos los días. No quiero involucrarme. No quiero escuchar lo que el otro me cuenta porque entonces haré un comentario cualquiera para que me deje de contar. Le tengo tanto miedo a la vida y a ser parte de los otros que es como si sintiera que puede volver a temblar, y esta vez todo se va quebrar, a romper y llegará el fin. Es un a punto del temblor pero adentro. Qué chistoso, ¿no? Tanto miedo a la vida que prefiero esperar sentada a la muerte. ¿Y si se rompe? ¿Y si me dan ganas de llorar? ¿Y si me enojo y me ven enojada? ¿Y si me gusta y me ven feliz? ¿Y se me da por abrazar? ¿O por gritar? ¿Por qué acumulo toda esta incapacidad de amar hasta llegar sola a estallar? Me quejo en mis pensamientos, y se los atribuyo a los otros: “es que él piensa”, “esa cree” y “aquel dijo”. Y para estar tranquila busco cansarme hasta llegar al aburrimiento.

Todos los días, desde que abro los ojos hasta que los cierro me encuentro con todo tipo de oportunidades de hacer las cosas distintas. Dejo pasar la mayoría. Pero cuando tomo una, se convierte en el día y van siendo los recuerdos de mi vida. Solo siendo con los otros es que me doy cuenta que soy. Sola, deambulando entre un cuarto y otro, leyendo, abriendo y cerrando el refrigerador, escribiendo, calentándome agua para un té… me voy borrando. Si algo me ha quedado del temblor y sus secuelas, ha sido que soy mejor siendo parte del todo y en donde estoy.

Por primera vez me fui al trabajo en bici, y solo en el camino de regreso, entre las calles, viendo las mismas escenas pero esta vez observando, me encontré con casas sin ventanas y sin techo, con lotes baldíos y vagabundos acampando. Escenarios que pudieron haber sido posteriores a un temblor. Seres humanos que nunca han tenido casa, que quién sabe qué comen ni dónde, que lo necesitan todo; y para empezar, ser tomados en cuenta por alguien.

Todos somos artistas de esta realidad. Pero solo en el desastre real sentimos la pulsión por responsabilizarnos. Porque queremos acomodar el cuadro de la normalidad, que vuelva a quedar intacto. Pero qué pasa cuando esa normalidad nomás nos está separando, ensimismándonos, haciéndonos creer que el otro no soy yo, y que yo siento otras cosas y que más vale que ni me lo encuentre. Es más difícil construir desde la normalidad porque entonces tienes que hacerlo con la hoja en blanco, donde ya no ves.

Reconstruir la realidad es querer encontrar sosiego en lo que era. Nos empeñamos en no ver, porque así duele menos la existencia. Pero cuando todo se nos cae encima, resurgimos desde lo hondo gritando, amando, armando un poema con nuestras palabras, acciones e impulsos que también incluyen a los otros. Todos somos creadores de la verdad, tanto el que grita que sí se puede, como el que dice que ya valió madre, como aquel que acepta que no sabe, como el que se deshace porque se siente mierda. Todos somos la realidad. ¿Por qué solo en el desastre nos sentimos comunidad?

Aunque todo lo material esté en su lugar y sin rasguños, la inmovilidad también grita con su silencio, pues no se trata de estar tranquilos, esa aparente tranquilidad, es que no ves, se ha vuelto normal, algo está pasando, nunca ha dejado de pasar pero tienes miedo de encontrarlo.

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19 de septiembre a voces

 

acaba de temblar en México ¿ya viste?

“Sismo de 7.1 sacude a la Ciudad de México”

acaba de temblar en México, ahorita

“Todos, todas, repórtense!”

dicen que el epicentro fue en Morelos

“Hierba mala nunca muere! Estoy bien, aquí estamos bien. (carita triste) Amigos tomen sus precauciones.”

dicen que estuvo bien fuerte

“TODO BIEN… gracias a los que mandaron mensaje, aquí estamos al pendiente…”

ay ojalá Diosito no haya pasado nada

“Estoy bien, están bien?”

¿ya hablaste con tus familiares?

“Además del mega susto y el reto de bajar las escaleras en plena sacudida, todo bien acá. Gracias por sus mensajes.”

dicen que fue de 7.1

“Familia, amigos y amores: gracias por sus mensajes y preocupación. Estoy bien. Sí, efectivamente el edificio de mi departamento está por colapsar, estoy muy triste porque aún no puedo rescatar a mi gatito.”

estoy tratando de comunicarme con mi hermana

“Estamos bien.”

¿ya hablaste con tus amigas?

“Falta gente, repórtense todos, por fa.”

¡¿Ana, estás bien?!

“Del Valle sur se sintió durísimo todo tronaba con un estruendo de fondo. Explosión de transformador. Aparente calma.”

no me contestan, creo que no sirven los celulares

“Todo bien. Ah, qué buenos sustitos…”

dicen que fue como a la una de la tarde

“Andrés confirmó que está bien durante Terremoto en Raboso, Puebla, México, después de que un amigo le preguntó.”

ya se comunicó mi hermano

“Todos hagamos de acceso público el WiFi, gente lo necesita.”

pero, ¿cómo estás? ¿Todo bien? ¿No te pasó nada?

“Ricardo confirmó que está bien durante Terremoto en Raboso, Puebla, México, después de que un amigo le preguntó.”

fue a la 1:14 de la tarde

“César confirmó que está bien durante Terremoto en Raboso, Puebla, México, después de que un amigo le preguntó.

que sí estuvo bien fuerte

“Amigos, todo bien por acá. No tengo red. Cualquier cosa y en cuanto pueda les respondo. Abrazos.”

todos están bien asustados

“Oigan, ¿saben dónde necesitan cubetas y herramientas? Estamos armando una brigada para ir a dejar palas, cubetas, guantes y herramienta.”

no puede ser que exactamente treinta y dos años después

“Hay muchas alertas falsas, por favor manden info que esté corroborada.”

ojalá no haya réplicas

“Amigos que estén buscando familiares o dónde colocar donaciones, aquí un mapa de zonas críticas actualizado (liga).”

dicen que en Morelos quedó todo destruido

“Atención, hay dos albergues con comida y camas que están vacíos. Uno en Villa Olímpica con cupo para 200 personas, otro en el deportivo La Joya, en Insurgentes, con cupo para 120 personas. Avisar a personas necesitadas.”

se cayeron varios edificios

“Amigas y amigos, todos bien por aquí tras el fenomenal sismo. Si se puede ayudar en algo que esté en mis manos, cuenten conmigo.”

ya vi que en el face puso que estaba bien

“Amigos, familia, estamos bien, ahora sí estuvo bien feo pero todo bien, nos estamos cuidando.”

también tembló en Puebla y en Oaxaca

“Encuentran a menor Esteban Gutiérrez Vera en el Hospital General de México. Buscan a sus padres.”

pero los más afectados son los de Morelos, son varios pueblos que quedaron sin electricidad

“Ámsterdam y Laredo necesitamos agua, cubetas, alcohol, gasas, ayuda. Gente adentro.”

La gente pone fotos y videos de los derrumbes y nomás causan pánico.

“Tenemos brigada lista para ayudar, avisen dónde hace falta.”

¿No saben cuántos fueron los edificios que se cayeron?

“¿Cuál es la prisa por meter maquinaria pesada en donde puede haber gente con vida?”

Mi hermana ya se pudo comunicar con mi hermano, es que entre ellos no podían comunicarse.

“Se necesitan arneses de cuerpo completo en Gabriel Mancera y Eugenia. Hay dos personas vivas.”

los edificios se movían bien duro, dicen que fue trepidatorio, los postes parecían de plástico

“En 1985 rescatamos gente en el día 40. No a las máquinas!”

¿Viste el video del edificio que hasta lumbre tiene en el techo?

“Dejen de difundir audios falsos, carajo.”

¿Ya rescataron a los niños de la escuela?

“México está más unido que nunca.”

¿No sabes si era privada?

“Fuerza México.”

Hay una niña atrapada que salió en las noticias que se llama Frida.

“¿por qué hay militares con armas largas en los lugares de rescate? ¿con esas armas a quién van a salvar?”

Dicen que en Morelos no les ha llegado nada, que no tienen luz y tampoco agua.

“21 niños y 4 adultos han muerto en la Escuela Enrique Rebsámen; 11 han sido rescatados.”

¿No saben dónde se puede llevar víveres para que se vayan a Jojutla?

“A partir de mañana se reciben víveres para llevar a Morelos.”

Hubo una persona que saltó del cuarto piso para salvarse.

“Juan Villoro se estrena como Poeta, oportunismo de locura.”

Hubo otra persona que rescató a varios niños y después se quedó atrapada y luego fue rescatada ella también.

“No corro, no grito, no empujo, no necesito a la clase política.”

Se estiman que fueron alrededor de 38 edificios derrumbados, ese el reporte que hasta ahorita tenemos.

“Frida Sofía no existe y nunca existió, fue un telemontaje!”

Dijeron en la radio que como a cinco edificios la gente ya no va a poder regresar.

“Los jóvenes de México toman el liderazgo para la reconstrucción (nota).”

Está circulando mucha información que no sabes si es verdad.

“This rescue dog is working hard to find survivors of Mexico’s deadly earthquake, she’s found 52 people.”

La neta ya no quiero ver las noticias.

“Esta noticia surgió a raíz de una serie de terremotos que se registraron en varias partes del mundo con una intensidad superior a los 5 grados.”

¿Pudiste hablar con todos tus amigos de allá?

“Graco es puto (foto de una lata de atún).”

¿Dónde puedo buscar los lugares que sí están certificados para ayudar?

“Es falso que hay un sótano con cuerpos en la fábrica de Chimalpopoca.”

Mihijita qué bueno que no estabas en la Ciudad de México.

“Gabriel Mancera ya no necesita alimentos, hay que llevar agua y medicamentos.”

No se puede predecir un temblor, claro que estamos en zona sísmica, también en Japón puede temblar en cualquier momento, pero no se puede predecir un temblor.

“Yo dejaría las loas y los poemas hasta terminar de rescatar gente. Se agradece el “esfuerzo” de Villoro, pero este es el mejor poema (foto).”

No sé, estoy acostada pero no siento mi cuerpo, la ciudad parece la de Paul Auster.

“Nuestros nietos no nos van a creer que unos perritos con botas y lentes salvaron a un chingo de personas.”

¿Vieron que también tembló en Japón? Fue de 6.1… ¿Qué está pasando?

“Por primera vez luego de tantos temblores, sentí que la tierra podría abrirse a mis gelatinosos pies. “

Y un huracán dejó a Puerto Rico sin electricidad… tantas cosas que parece que es el fin del mundo…

“En Pacífico 223, Coyoacán, se necesitan paneles de triplay de 6mm de 2.44 x 1.22. Favor RT 17:30”

Bien, hubo varios edificios caídos, la ciudad es un caos pero todo bien, ¿cuándo vienes?

“Denuncian retención de ayuda en Morelos; ciudadanos se rebelan para “liberar” toneladas de víveres (videos).”

Choqué ayer, justo cuando iba llegando al DIF a entregar un donativo, iba saliendo un carro que no me vio, di la vuelta y chocamos…

“Por favor quien haya perdido su casa y esté pagando hipoteca DEBEN REPORTAR el siniestro dentro de los 5 días hábiles siguientes a lo ocurrido.”

 

 

 

Viva México: la utopía

 

en este país no matan periodistas

tampoco roban los políticos

los pobres no son tan pobres

los ricos no son tan ricos

 

no matan a los estudiantes

no matan a las mujeres

nada queda impune

después de un crimen cometido

 

intentando escarbar en el lodo

peleando con los fantasmas en el vacío

resbalándome y atascándome

veo cómo se juntan de sangre los ríos

 

deberían seguir vivos

porque es la sangre de aquellos que

deberían seguir vivos

 

el grito para limpiar la tierra

que viva México pero si sobrevivo

que viva México

que ni yo me la creo que siga vivo

 

cuando matan a una mujer

nos matan a todas un poquito

y a todos también

quién quieres seguir entre tanto miedo

 

riéndome para no llorar

sí se puede, oigo dicen

sí se puede, intento y lo repito

pero sí se puede qué, interrumpo

y si se puede cómo, exijo

si no se puede revivir a los muertos

si no se puede seguir cargando a los hijos desaparecidos

si no se puede seguir caminando

cuando crecen las ramas de la impotencia

si no se puede llenar este silencio violento

con palabras cuando todo va perdiendo sentido

 

quién se atreve a defender este país lleno de muertos

muertos de corazón que ocupan los altos puestos

muertos de mente que dirigen el país

como máquinas tragamonedas acumulando para despilfarrar

cerdos

bañándose en el rojo lodazal

 

que la cultura

que no hay machismo

que son los roles de género

que no es cierto

que no pasa

que más bien nadie quiere hablar de esto

 

pero se volvió tan común

que hasta tuvimos que nombrarlo

FEMINICIDIO

dos puntos igual a México

 

en este país matan a los periodistas

matan a los estudiantes

roban los políticos

los pobres son cada vez más pobres

los ricos cada vez más ricos

nos matan a las mujeres

tenemos que lanzar campañas para seguir vivos

 

así a la otra que quieras gritar viva México

pregúntate si realmente lo sientes vivo

 

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osmosis is somos !

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¿Qué es esto que no veo?

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Hola, otro. ¿A poco eres tan igual a mí? ¡Y tan diferente! O cambias tú o cambio yo, o cambiamos los dos al mismo tiempo… ¡Tiempo?

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Derechita y firmes. Intentando pasar desapercibida —petrificada— y ya no vuelvo a hablar de nosotros. Ni tampoco de los otros.

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El salto cuántico fuera de la órbita donde mi giraba mi propio átomo.

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Hola, doble negación. Escucho en el silencio la verdad de lo que no creo.

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Tómame Universo, tú, que desco y reconozco…

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¿Qué haría yo sin ti? En el minúsculo universo del yo. Olvidando. Esperando. Desesperando. Perdida en el vacío del yoooOOOOooo.

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¿Todos somos uno? Dime cómo recordarlo. En la aceptación como en la negación. En la violencia como en la libertad. En el deseo y el miedo ¿En el amor? ¿Cómo continuar?

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Hacia la luz, hacia la oscuridad. Todos somos todo.

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A saltar fuera de mí para reencontrarme contigo y con el Todo.

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Respirar. Reír, llorar, probar, dudar, jurar, creer, crear, amar. Todas las velocidades de salto en salto.

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El choque de dos partículas en la eternidad, suspendidos, en el infinito del todos somos TODO. Por osmosis y a la inversa, tú y yo SOMOS.

Trabajar por ser, para ser, para amar, para ser amor.

es necesario

es necesario que veas lo distintos que somos

ves!

a ti te gusta el mar,

a mí también, pero no sé si te amo

es necesario que notes lo distantes que estamos

tú te sientas en el extremo de allá

y aunque nos vemos de frente

no nos vemos

(te exijo) que reconozcas que no sentimos el sol igual

a ti te quema y te vas

a mí me abraza y me produce llanto

y es tan extraña y real tu forma de abrazar

que no sé si eres un hombre de piedra

o con el viento de tu recuerdo me he petrificado

me tienes todo el día pensando

que si es o no necesario explicar

que tú eres fuego, yo viento

que no inventes: no te puedo avivar!

tú vives en la orilla de la realidad

mientras sobrevivo en este agujero

al que llamo soledad

de aquí no salgo

¿me ves rodeada por los demás?

es un tablero de ajedrez imaginario

con piezas de tamaño humano

no ando entre escenarios

los paisajes me dan igual

viajo solo en el tiempo

en el trino de los pájaros

por los cables de luz

entre los sueños

me detengo en el alto de mis pensamientos

y acelero de nuevo a toda velocidad

por la vía de mis sensaciones y sentimientos

firma aquí de enterado

en el espacio en blanco

en el silencio de lo que no dices

y tampoco quiero escuchar;

mis ilusiones son deudas con la realidad

las estoy pagando a crédito

veo en el espejo que me cobran cada vez más

me he de disolver como siempre lo hago

en el intento, en el sol y en un orgasmo solitario

en el mantra que repito pues no puedo estar

para alejarme y dejarte en paz

cada quien hasta el fondo de su encierro cerebral

¿ya firmaste?

no hay nada que celebrar

pues solo estamos cumpliendo con lo necesario

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