desde el extranjero / las exes de mis exes

por luciayciula

Es muy bonita, y  fue hasta en el mes número tres con el gringo, mi ex-ex, cuando supe de Michelle. Al gringo lo conocí después de varias circunstancias serendipiosas, o sólo estúpidas coincidencias, o coincidencias que la estúpida llama serendipia.

Entonces me amarré el paliacate para pegarle a la piñata:

El gringo deja su depa, su trabajo y a su chica (ver imagen), después de vivir cinco años en Londres, lograr el puesto en el bufete de arquitectos dom guau, el depa en la zona uf, y formar parte de las fiestas cha-waw.

Dale, dale, dale.

El gringo llega a vivir al DF en abril del 2012. Liberado, eufórico y enamorado de México, y sobre todo del DF: la ciudad de las oportunidades, listo para encajar su bandera cual Neil Armstrong. Cuatro meses después vuelve a su natal Austin, anunciando que todo aquí es bullshit, igual que allá, de donde venía, y quizás que es en Nueva York, donde ahora vive.

No pierdas el tino.

Yo también me regresé a mi natal Mexicali. No encontraba trabajo, no podía escribir, no quería seguir con el gringo y mi solución fue la autoderrota.

Porque si lo pierdes… 

Regresé a Mexicali a ver qué chingados iba a hacer de mi, escribí mi primera y mala novela, trabajé medio tiempo con un tío, y caí en la alcantarilla de la depresión. Llorar, encerrarme, comer poco, comer mucho, tomar sola. Y así sucesivamente.

Pierdes el camino.

El primer mes de la relación con el gringo fue bueno, muy bueno, buscamos alargarlo, pero no funcionó. Para el tercer mes comenzaron los comentarios con respecto a Michelle. Y yo, que intento ser la novia solidaria del bato (para después arrepentirme y hacer berrinche), me senté a platicar con él. Que se desahogué, saque lo que carga de su ex.

Supe entonces que conoció a Michelle en un bar, que ella estudió para ser actriz de teatro en una escuela de arte en Londres, que fueron dos o tres años en los que actuó en cualquier papelillo dentro de una obra, hasta que castings después queda en el elenco de una serie inglesa, y boom: catapulta: Golden Globes, fiestas con Tom Cruise, vestidos Oscar de la Renta. Y aquí es cuando el Sr. Gringo del gran Ego forma parte del eclipse michellar. El bato estaba emputadísimo porque ella se había ganado la lotería, esa era su expresión, she won the fucking lottery. Pues sí, le contestaba yo, sin tener mucho que agregar. Lo he pensando varias veces ¿Qué es tener una pareja que está en la fama? O ¿Amiga, hermano, mamá? La neta, quién sabe.

Ya le diste una.

Pero estás hablando de tu ex, puto, le contesto. Aquí es la novia celosa, saliéndose del papel de amiga terapeuta buena onda, y comenzando la discusión entre él y yo sobre la otra, mientras la otra recibe el Golden Globe.

Ya le diste dos.

Estando en Mexicali, el gringo y yo seguimos hablando por semanas hasta que en mi cumpleaños recibí un correo falso. Llamo correo falso al “Muchas felicidades, que la pases increíble, que todos tus sueños se cumplan, que cumplas muchos más”, y me llegó de él. Como huelo los escritos de las personas que conozco, sabía que en su correo patrocinado por Hallmark, había un mensaje entrelineado. La dramaqueen, yo, que en aquel momento estaba más depresiva que Rosa Salvaje a sus 80 años de edad, le pedí de cumpleaños que me dijera La verdad. Y me la dijo: vería a su ex en una semana para saber lo que sentía. Gracias por la honestidad, hijo de puta.

Ya le diste tres.

Pasaron meses de ese último correo, el de mi cumpleaños, no volví a saber de él, entonces por primera vez me decidí a buscar a Michelle Dockery en google. Ya la había topado en la portada de una revista en el aeropuerto, y en la interior de otra revista. Pero nada más, no quería buscarla nunca, demostrarme que… ¿Qué?

Entonces la busqué, vi fotos y más fotos y más fotos, porque tiene un chingo de fotos, también vi una entrevista y me cayó bien. Elegante, bonita, simpática, de esas mujeres que te dan gusto que sean famosas, no como la secta Kardashian. Pero bueno, nosotros escogemos a nuestros dioses. No seguiré con el discurso de los famosos. Más bien, y, a lo que voy: las exes. Así como busqué a Michelle, he buscado a otras, sin darle mucho tiempo a la búsqueda, porque se puede volver una locura palpable. Pero me ha causado curiosidad ver la foto de la ex o leer lo que publica en sus redes sociales. ¿Quién es esa otra yo, que no soy yo, y nada tiene que ver conmigo? Me imagino tomándome un café o una cerveza con las otras. Reunir a todas las exes de mis exes. Incluso me ha gustado alguna ex de algún ex. Michelle no, sé que está fuera de mi alcance.

Y tu tiempo se acabó.

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