Soliloquio de un soñé con el despertar

“Soñé que follaba con Carson McCullers en una habitación en penumbras en la primavera de 1981. Y los dos nos sentíamos irracionalmente felices.”
Roberto Bolaño

 

Soñé que despertaba en una calle de París, quizás la Rue del Seine, caminaba hasta dar al corazón de una niña que me decía “Je suis votre fille”, ella prendía las velas de un pastel rosa y se cantaba las mañanitas en español con acento francés, yo aplaudía, ella soplaba por su deseo.

Soñé que despertaba en el centro del Zócalo del DF, flotaban los edificios, Dios jugaba ajedrez con ellos, me hacía un guiño y me decía en latín: es el momento de empezar de nuevo con esta ciudad. Bajo todo edificio removido había un salvaje pasto verde.

Soné que despertaba en Mexicali, que era madre de un par de cuates, yo deseaba confundir a uno con otro, pero sabía exactamente quién era quién. Uno me declaraba que de grande sería pintor de destinos y el otro, bailarín de felicidad, me urgía que se fueran a la cama, ellos se iban nadando de dorso sobre el aire del pasillo, uno aterrizaba en la cama de arriba, el otro se escondía debajo de su cama, en el piso de madera, yo dejaba que durmiera ahí.

Soñé que despertaba dentro de la garganta del amor de mi vida, escuchaba que decía “me gusta que estés loca”, y yo le creía.

Soñé que despertaba en la cocina de la casa donde mi madre se reunía con unas señoras de Guadalajara para aprender a tejer, le enseñaba mi foto a sus amigas del taller, orgullosa de tenerme como hija. Todas entretejían una misma cobija enorme que tapaba la Laguna Salada, y la cobija se volvía agua, la Laguna volvía a tener agua y no era salada, era de manantial y nadie nunca más volvía a morir ahí.

Soñé que despertaba cuando me entregaban el Premio Nobel de Literatura por no haber escrito absolutamente nada, por aguantarme las ganas y hacer con esto el mejor texto nunca antes visto. Yo rechazaba el premio porque había escrito tantas cosas: listas del súper, cartas a mis amigas, currículos, correos y cientos de mensajes por whatsapp. El jurado se apenaba y yo intentaba volverme a dormir ahí mismo, en la alfombra azul del recinto de la Academia en Oslo. Me costaba volverme a dormir pero al fin lo lograba.

Soñé que despertaba cuando los coches y motos con los motores más ruidosos alzaban vuelo y se convertían en una parvada de moscos, todos iban a dar a la ventana cerrada del departamento de mi mamá en Guadalajara, ella y su novio recién habían adquirido una raqueta eléctrica con pilas nuevas. Mi madre se acercaba con la raqueta a la ventana y en lugar de abrirla, prendía la raqueta.

Soñé que despertaba besando a San Sebastián, la saliva de mis besos desintegraba cada flecha que intentaba herirlo.

Soñé que despertaba detrás de la barra donde le servía a mi abuelo Andrés un tequila y a Robin Williams un mojito, mi abuelo no me reconocía y Robin Williams me daba las gracias en un mal español. Yo secaba las copas para acomodarlas, llegaba mi bisabuelo Francisco, pedía una cuba y comenzaba a cantar “De la Sierra Morena Cielito Lindo vienen bajando…”, mi abuelo Andrés y Robin Williams lo secundaban, pedían otra ronda y Robin Williams me daba una propina de 20 dólares. El bar se llamaba Después de La Muerte.

Soñé que despertaba sentada en la silla de plástico del cuarto que rento en el departamento de la Roma, despertaba con los dedos en el teclado como si fuera a escribir algo, o como si ya hubiese escrito todo lo que tenía que escribir. Sonreía y pensaba que ninguna de mis preocupaciones era real, o que eran reales pero insignificantes y podía entenderlas así. Que sonreía porque no importaba si las cosas marchaban o no como yo quería, las cosas marchaban, y en el momento posible, en lo que se descuidara el destino, los dioses o Don Dios, yo soplaría para que la mariposa llegara de nuevo y antes de morir a la única flor que le dio miel.

Foto del día 13-08-14 a la(s) 18.31

Roberto Bolaño escribe el texto original, tomé la idea como referencia para la catarsis antes descrita. El título del escrito de Bolaño es Un Paseo por la Literatura, está dentro del libro Tres, Editorial Acantilado, Barcelona: 2005.

4 comentarios sobre “Soliloquio de un soñé con el despertar

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