algo se estrelló

por luciayciula

Algo se estrelló contra el espejo

el gato continúa maullando

una nube pasa

arrastra los lamentos del gato

los restos del espejo

trae con ella los ecos

de los sueños de los otros

 

la noche en paz

paz

paz

 

Murmullo entre dientes

dice que la realidad es la misma

que la desde hace unas horas,

desde hace unos días,

desde siempre.

 

La realidad siempre es distinta.

 

Hay plantío de mujeres en el desierto

son buganvilias

cúmulos de flores brillantes

sostenidas por un arbusto de espinas

arropadas por el azul intenso del cielo.

 

La noche se vistió de azul marino,

la luna es un agujero blanco

en la eternidad del negro.

La nada es un paisaje también,

es el desierto,

el chirriar de los grillos es el pulso del desierto.

 

Los grillos son estrellas.

 

La nada está viva,

agonizando entre suspiros del todo.

 

¡Silencio!

Habla el silencio,

el silencio, el silencio.

 

Algo se estrelló contra el espejo

el reflejo quedó hecho trizas

polvo de alucine de alguna realidad que no es ésta.

Nunca es ésta.

 

Porque nunca se está.

 

Todos duermen,

enfermos de enfermedad

con la que se duerme sin dormir,

tienen los ojos bien cerrados

los nervios bien abiertos

el cuerpo seco

una de esas tantas formas

de estar vivos pero muertos.

 

El silencio no es quedarse mudo.

 

Mudo es el intento de hacerle sentido a algo,

como a lo cálido de la respiración

que emerge de los cuerpos,

a la soledad de la luna,

a los sueños de cualquiera.

A la palabra.

 

Desierto.

 

Mudo es descubrir todo en un instante.

Como el ciego recurre a la ceguera

después de dos segundos de lucidez.

 

Un instante como torrente

mientras los labios se cierran

como el tronco de un ciruelo torcido

la voz es un torrente que fluye torciéndolo todo.

 

Torrente son las sensaciones fantasma:

espectros y sombras

que habitan más almas que cuerpos

que sustituyen la sal de mar por yodada

las sombras y sus sonrisas fantasmas.

 

La noche es un estanque

cubierta por un remolino de palabras vueltas escamas

el azul del cielo desierto,

con los pedazos de aquel espejo

vueltos astros, estrellas,

miles de ojos ciegos sueltos.

 

El orgasmo de una noche ninfómana

lanza el soliloquio de una masa muerta.

 

Es la decadencia,

en la muerte quedan los rastros de vida

levantándose con el viento.

 

Todo comenzó con algo que se estrelló contra el espejo.

 

Los ecos de otros tiempos

los días y sus sombras,

las almas del ayer

del miedo a la muerte mientras se vive

del miedo a la vida mientras se muere.

 

El alma es un instante

que se levanta en silencio

levitando

contenida

como una nube estática

que carga con demasiada

fuer

ZZZAAAAAA/

se estrella contra el espejo,

haciéndolo trizas.

 

Los muertos abren los ojos

despiertan

tienen esa enfermedad en la que se creen vivos,

¡pero están muertos!

 

Comienza el día

acumulándose en instantes

como si se tratara de acumular la vida

una colección de instantes

hasta que algo te avienta contra el espejo,

eres tú,

o es la noche,

o es el miedo,

no puedes distinguir

pero lo sientes

o eso crees que sientes

es tu cuerpo que ha quedado muerto

es tu alma la que intenta suicidarse de tanto miedo…

 

Comienza el día

antes de que llegue la noche

otra vez la noche

cuentas los minutos que tienes

para averiguarlo

hasta que

algo se estrella contra el espejo.

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