aquel día nunca (más)

por luciayciula

tyl

2012

Esta foto es mentira. Desde que la publiqué sabía que estaba evidenciando mi necesidad por fantasear, una vez más. Públicamente. Una vez más. Cada vez que paso por el tablero que está colgado en la pared de la cocina leo la frase de unos boletos de una rifa que le regalaron a mi mamá, dicen ¡Aquí la honestidad rifa! Se los dieron después haber consumido tantos litros de gasolina, esa frase es el eslogan de la gasolinera que está cerca de la casa. Veo los boletos, me llama la frase, la repito en mi cabeza, camino por la casa, salgo a la calle y repaso las acciones de mis días. Del pasado y de mis pensamientos. ¿Aquí la honestidad rifa? Me pregunto. ¿Dentro de mi cabeza está rifando la honestidad?

Cada domingo, no sé por qué, ya no cuestiono por qué hago lo que hago, he estado publicando fotos en las que aparezco desnuda, semidesnuda. Intuyo que se trata de un proceso —inventado o real (¿no es lo mismo?)— de desnudez. De honestidad. Esta foto en la que aparezco con el único hombre con el cual he vivido aunque solo lo hubiésemos logrado por cuatro meses es mentira, porque si bien es cierto que estuve así de contenta como aparezco en la fotografía por unos instantes estuve muy nerviosa, loca, obsesiva y extraña el resto del tiempo con él. Un día antes de partir hacia Zipolite…