(del pasado) lunes o miércoles o cumpleaños de un desasosiego anunciado / la desnudez de una godín de 30

por luciayciula

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Hoy cumplo 30. Hice una lista de 30 cosas que están de la chingada pero al mismo tiempo están chingonas porque no puedo parar de cambiar de opinión. Mi opinión sigue su camino hacia algún lugar, no imagino, no espero y la duda es siempre el destino.

Desde hace un mes escribo sobre mis días en la oficina, sobre mi alter-ego godín. Escribo porque es lo que deseo hacer –probablemente– por el resto de mis días. Pero también porque después de escuchar sobre el godín, y de haberme convertido, supuse ésta la mejor manera de conocerlos (y conocerme). Muchas veces continúan siendo un puto misterio. Ciertas obsesiones como las largas pláticas que le dedican al lujo más godín de los godínez: la comida, y que mi vanidad no acepta tomarla. Aún así he visto a seres humanos. Que se ríen, que se preguntan y que odian. Están detrás de los topers, computadoras de escritorio, loncheras, maletines y mochilas.

Más bien y sobre todo no soporto al generador de godínez, al directivo. A ese que anda en calcetines por los pasillos, que usa traje, y otras veces viste camiseta y jeans (según su humor), entra y sale de la oficina con libertad, jamás ha lavado un toper y nunca ha probado el café de la máquina.

Creé una ingenua teoría acerca de cómo podríamos vivir. Es una estupidez. Seguramente. Pero supongo que el ser humano está en la tierra para crear. Antes pensé que era para crear concretamente ‘arte’. Pero no. Para crear: un proyecto, una vida, una pieza, un camino propio, una energía. Y reprocho cuando intuyo o supongo que alguno se queda a la mitad, escuchando a los otros (que también han desistido su andar), reprocho la pérdida de una búsqueda. Porque esto genera el vacío que el dinero no satisface y además provoca el ocio que atormenta a los demás.

Sé que la pregunta para qué estoy aquí tiene una respuesta distinta para cada persona. Cada uno la va construyendo hasta que comienza a materializarse (sin ser materia necesariamente).

Cuando una persona decide dejar caer su voluntad (como lo llamaba Azorín) y se regodea en la comodidad y en la falsa tranquilidad: se nota. Se nota porque se expande como el calor de microondas y se contagia. Agobia. Dios me libre de los satisfechos. De los que eructan después de decidir que el mundo es así y no hay más qué hacer.

No soporto a los oficinistas que toman el trabajo como la religión, convirtiéndose en una secta, aferrándose a leyes que inventan, exigiendo el cumplimiento de reglas ¿Absurdas? Escucho los reclamos, el llamado a apegarse a una biblia de horario, de comidas, de pláticas, de gastos. Así no habrá rebelión en la granja. Así seguiremos con las vista en la pantalla de la computadora que absorbe (y no emana) energía mientras la respuesta que llega no concuerda con las palabras: vivir, sentir, hacer y ser.

Hace unos días fue el cumpleaños de mi ex. Le escribí –como todos los años– un correo para felicitarlo, deseándole lo mejor, etcétera. Me contestó bullshit, y me indigné. ¡Por qué! Si le estoy deseando lo mejor. ¡Por qué! Si aún le tengo cariño. Por qué… si nos quisimos tanto. Hoy pienso, tiene razón: bullshit, basta de frases en automático, que suenan bien y nos adornan a los que las decimos y no a quienes se les dice. Basta de cubrir quiénes somos. Basta del disfraz o la máscara creada por el miedo al rechazo.

Esto no se lo digo a alguien, intento decirlo al espejo: a la chingada. Tengo 30 años. Ser honesta. Desnudarme. Buscar coherencia. Y ser coherente con los que me rodean, y si alguno se aleja estaremos mejor así. Amo la desnudez. Sentir la piel de las intenciones. Ver a los ojos. Amo la buena literatura porque no refleja el ego del autor por medio de disertaciones, diálogos, descripciones y personajes. Lo muestra, pero también enseña sus miedos, sus defectos, y su ignorancia.

Después de leer y pensar y leer y pensar y leer y pensar y escribir, mi ingenuidad me llevó a creer que se me abrirían puertas para alcanzar un sentido y un trabajo que tuviera más coherencia con lo que disfruto: leer y pensar y escribir. Lo maldigo porque no sé lo que se siente, pero imagino ideal, y lo quiero y me obsesiona, por eso lo maldigo. Pero también lo agradezco porque sólo así digo a la chingada pues a seguir viviendo y escribiendo y (espero) mejorando mi forma de escribir, y tal vez de vivir.

Y aquí la lista:

1.    A la chingada los ex novios que te desean lo peor pero qué chingón que son sinceros
2.    A la chingada el trabajo de godín pero qué chingona la quincena
3.    A la chingada los maratones pero que chingón es correr
4.    A la chingada las drogas pero qué chingona la mariguana
5.    A la chingada las crudas pero pásenme otra cerveza
6.    A la chingada los escritores pero qué chingones los buenos libros
7.    A la chingada las dietas
8.    A la chingada los chismes, que chingón ser libre
9.    A la chingada el DF pero que chingón ser parte
10.    A la chingada Mexicali pero qué chingón haber sido parte
11.    A la chingada enamorarse pero qué chingón estar enamorada
12.    A la chingada los sueños pero no puedo dejar de soñar
13.    A la chingada el sexo pero la masturbación no es suficiente
14.    A la chingada la realidad pero no quiero cerrar los ojos y no puedo
15.    A la chingada el consumismo pero no puedo dejar de comprar
16.    A la chingada la televisión, a la chingada, a la chingada
17.    A la chingada las redes sociales pero no puedo dejar de tuítear y subir fotos y darle like a todo y ‘estoquear’
18.    A la chingada las series
19.    A la chingada peña nieto
20.    A la chingada el odio y que chingón el amor
21.    A la chingada la autocompasión, pero chingón es llorar
22.    A la chingada los perros de la condesa pero ellos no tienen la culpa
23.    A la chingada ligar mejor tomémonos otro mezcal
24.    A la chingada los tacones, el brassiere, el maquillaje, la depilación y las hormonas, sobre todo las hormonas; pero me gusta ser mujer
25.    A la chingada la suerte pero qué chingón imaginar ganarse la lotería
26.    A la chingada los hombres pero la neta no puedo ser lesbiana (ya lo intenté)
27.    A la chingada el suicidio de todos modos me voy a morir y mientras tanto me la paso chingón (cuando pueda)
28.    A la chingada con los finales y qué chingón empezar
29.    A la chingada ser más vieja pero qué chingón ser menos pendeja
30.    A la chingada con los cumpleaños pero qué chingón celebrar (lo que sea)

‘Para comprender, me destruí’.- F. Pessoa