(del pasado) lunes de desasosiego obligado / tercera llamada

por luciayciula

ella-ellas

La ‘matryoshka’ es una muñeca rusa de madera que contiene a otra muñeca (idéntica) y esa a su vez contiene a otra y así hasta que el artesano abandona generar más réplicas. Es una figura recurrente en la literatura así como los espejos, los laberintos, los relojes de arena, las brújulas… Son objetos que encarnan teorías sobre el tiempo, la relatividad, el absurdo, la meta-literatura, el infinito, la realidad. Filosofía en términos literarios, literatura en cuestiones filosóficas. Obsesiones vueltas objeto.

Este último miércoles de septiembre fui a la presentación de una obra de teatro a ‘cubrir el evento’. Cuando supe del encargo, encogí los hombros y pensé sólo por esta vez. Llegué a casa, lavé mis topers, preparé la comida para el día siguiente (como todas las tardes) y comencé a caminar en círculos en una negación por salir del departamento. No tenía ganas, estaba cansada, quería leer, quería escribir. Es mi tiempo libre, alegaba conmigo, y ahora tengo que ir a ver actores de la televisión mexicana. Yo no veo televisión. La única vez que intenté hacerlo fue para la reciente pelea de box, cambié de controles continuamente, del de la tele al del cable y de regreso hasta que desistí porque no supe prender el aparato.

Salí del departamento tomé el metrobús, me bajé donde creí la parada y caminé hacia donde pensé estaba el teatro. Después de varias cuadras, de puestos, chiflidos (me puse falda intentando –no sé por qué– verme formal para la presentación), hasta llegar a confundirme entre prostitutas y travestis. Pregunté y di la media vuelta para caminar diez cuadras en sentido contrario. Entré a la colonia San Rafael, una calle hacia a la izquierda y vi el lugar. Un edificio con suficiente luz como para pensar que en ese punto eran las once del día.

Me detuve frente al comienzo de la alfombra roja. Rodeé e hice un gesto al cadenero de ‘jamás pasaré por ahí’, me abrió uno de los cintos para entrar por el costado. Cámaras, reporteros, luces, maquillaje, tacones, gel, perfumes, sacos, bolsas, y sonrisas, de tal cantidad como para llenar una bodega de buen tamaño. Demasiados artistas de televisión juntos, demasiada euforia al celebrar el encuentro entre uno y otro, demasiada actuación.

La obra fue como esperaba: superficial, boba y a ratos simpática. El lugar común al mayoreo, en las actuaciones, en el tema, en el público, en los aplausos y las risas. Estuve a punto de no asistir pensando que mi imaginación a la par de una consulta rápida por internet me daría para crear la reseña. Pero el miedo me ganó. Al final soy igual que las prostitutas que me encontré en el camino y no quiero perder mi sueldo.

Pienso que los actores de televisión son como los godínez. Pero sólo se reconoce al verlos juntos. También los escritores, los modelos, los chefs, los entrenadores de gimnasio, los recogedores de basura, los diseñadores gráficos, los arquitectos. Son pandillas. Rara vez te encuentras agrupados a los integrantes de cada disciplina sino eres de dicha profesión. Aunque sí hay una mayoría de godínez, nos reúnen en un espacio y tenemos un horario, entonces somos fácilmente detectables.

Primera llamada: suena el despertador, sigue y el baño y desayuno. Segunda llamada: medio de transporte. Tercera llamada: pasar la tarjeta o anotar el nombre en la lista con la hora de llegada. Al cruzar las puertas de vidrio se escucha el susurro de un ‘comenzamos’.

Exactamente hace un año salí de esta ciudad de regreso a Mexicali. Necesitaba un –‘quinis’, un ‘pidos’ o un tiempo. Volví en enero 2013. Busqué trabajo en periódicos, revistas, editoriales y demás. Me advirtieron que sería muy difícil sin contactos. Busqué contactos. Pero esos contactos también están en busca de los suyos y así. Un primo de mi papá me presentó a un amigo suyo quien es directivo en unas oficinas. Ensayé el papel que ya había desarrollado por meses (de no encontrar trabajo) y conseguí el empleo.

Yo también soy una actriz. Me compré el vestuario de oficina y los zapatos, la lonchera y los topers. Sonrío a los buenos días. Pero también he sido otras cosas: locutora de radio, conductora de un programa empresarial, asistente de producción, periodista, traductora, bloguera, mesera en un café, ¿escritora?

No concibo que la profesión te defina por completo. Ni siquera tu pasión aunque forme gran parte de tu tiempo y esfuerzo. Creo que somos muchos adentro de nosotros mismos. Alguna vez estuve tentada a encasillar a mis compañeros de oficina como sólo eso: godínez. Los conozco poco pero sé que somos cómplices. Somos actores ocho horas al día, mientras tanto y hasta encontrar algo más o hasta la hora de salida. A las seis de la tarde apagamos la computadora, tomamos mochila y bolsa y salimos. Algunos cruzan la puerta y se convierte en padres, maestros, amigos, jugadores de básquet, hermanos, emprendedores, activistas. Artesanos de esa siguiente muñeca, que van formando hacia adentro.

“Soy la escena desnuda por donde pasan varios actores representando diferentes obras.”- F. Pessoa, del Libro del desasosiego.