escrivo

por luciayciula

‘No me acuses, alma, de poseerte pocas veces.’ W. S.

 

No escribo para nadie ni siquiera para mí. Me gustaría decir que escribo por algo, me he inventado pretextos totalizadores, como por ejemplo que es para entender a la humanidad, para reconocer la condición humana en todos y en mí. También digo que quiero viajar al futuro, volver al pasado, vivir el presente, deshacerme del tiempo, del día, y crear el hoy. Sentir el instante. Y el amor, el maldito bendito putito amor. O atacar el desamor. El miedo y el odio.

Escribo para no masturbarme, para no tener hambre, ni cogerme a cualquiera, o porque estoy demasiado llena; para soportar mis excesos y mis carencias, y porque a veces todo, mi vida, y la de los demás, me importa muy poco, o la vuelvo mi todo o no me importa nada.

Escribo para huir, para encontrarme conmigo, y luego correr. Para no saber de nadie, para llegar a la nada, para tocar lo que existe. Para no sentir miedo, y sí esperanzas, para poder amar, y decir que soy luz y esas mamadas que quiero creer pero no creo.

Escribo para no dar explicaciones, para inventar teorías, para poder vivir y porque no sé nada, sobre todo porque no sé nada pero no dejo de sentir y de pensar y sigo siendo. Y soy, cada vez más cada vez menos. Rayo hasta que se me entumece el codo y se me acalambra la mano. Hasta que me quedo sin palabras, sin aire, seca, pero no tranquila y sí cansada. Y porque sigo siendo una niña que no quiere dejar de serlo, una niña que juega con el lodo de la jardinera hasta convertirse en una adolescente, que vomita porque tiene bulimia porque quería ser bailarina pero sus papás se odiaban y se puso a “resolverlo”, (como si pudiera devolverle el amor a todos), y porque un día se dio cuenta que su mamá no fue feliz por mucho tiempo, y su papá estuvo ausente (y tal vez con mucho miedo), y su hermano creció sintiéndolo todo pero se refugió debajo de una piedra de silencio. Porque me hice adicta a la soledad hasta hartarme y dudar si quería seguir viva.

Escribo como una mujer que grita que no está loca, revolcándome en el piso, y me da risa y lloro. Como una persona que busca y no encuentra y que encuentra pero no se da cuenta. Como acercándome los dedos a la nariz para ver si sigo respirando, si tengo aliento, si se me infla el pecho. Porque fantaseo con ir a Nepal, y tener una hija que se llame Pascal, y vivir en el campo, y dar talleres a niñas, a los adictos para que se deshagan de la malilla, y enseñar a los que no saben leer ni escribir.

Escribo para aceptarme y no hacerla de pedo. Escribo y no dejo de escribir, sin darme cuenta o haciendo un esfuerzo, sobreviviendo, intentando llegar a casa cansada para poder dormir, para dejar de pensar, para salir de la cárcel del tiempo pero sobre todo de mí.

Para ver si es cierto que siento.

Para jugar que soy otra, como que soy una puta de revista a la que no tocan o una puta que no cobra, o una monja como Sor Juana o como la madre Carmela amargada. Porque imagino que soy mamá y dejo de sentir culpa por haber abortado. Para ser una mujer muy gorda que no deja a su esposo y prefiere el refugio de la comida antes que tener que dejarlo. Para no abrirme el cuerpo sintiendo que por ahí saco lo que siento. Para que después de cortar la fruta pueda lavar, secar y acomodar los cuchillos sin pensar en otras cosas.

Escribo para creerme una persona, para ver si logro quererme como me quiere mi mamá. O para sentir que no estoy tonta, como cuando me tomé un bote de pastillas porque era la primera vez dando clases y me sentía tan estúpida aunque los alumnos no se quejaban. Y porque desperté después de las pastillas y seguía viva. Para no ser tan ingenua, y no darme por vencida por esos miedos tan pendejos, porque de todos modos me voy a morir.

Para ver si la sal sabe a sal, y el polvo se siente como polvo. Para detener la sensación del infinito y de la muerte. Para poder despertarme de mis sueños, que aunque me dan miedo, me hacen sentir que estoy mejor ahí que aquí.

Sobre todo para llegar al silencio.

Para inventarme un reino, transformarlo del no nunca jamás a tal vez poquito a poco. Por una pulsión y también por desesperada. Por escritora precoz que eyacula toda las palabras sin pensarlas. Para llamar la atención y no volverme a desnudar en las calles. Para comportarme. Para destruirlo todo. Y volverlo a crear de cero. Para no perder la fe. Para sentir a Dios. Para llegar a ese lugar en donde todo es más que esto que escribo, a donde con palabras nunca voy a alcanzar.

Porque soy una mujer que se entrega a cualquiera que le da un poquito de su esencia, porque no soporto la conciencia, porque ya no aguanto dejarme inconsciente. Porque no quiero terminar abandonada como mi abuela materna, tampoco como Ana Varela que a sus cincuenta años le marcaba a mi abuela paterna para decir que ya se había puesto la piyama y que se iba a dormir, hasta que se murió. Ana Varela que había sido tan inteligente, que trabajó en las galerías de la Ciudad de México. Porque no quiero terminar loca, porque para mí no es un chiste, pero no puedo ser normal, porque ni siquiera sé qué significa esa palabra ni estas palabras. Porque no quiero pingas, ni psiquiatras, ni psicólogos ni más ayahuasca. Porque ya encontré a Buda pero no sé cómo matarlo ni quiero, porque ya perdí a Buda y no lo voy a volver a buscar. Porque grito desde este silencio, acaricio con los ojos y con los ojos muerdo. Porque no te quiero cerca y por eso ni me acerco. Porque te juzgo y te pido perdón. Porque te siento y te digo que somos lo mismo mientras espero a ver si sí es cierto. Porque estoy segura que si lo invento, si lo puedo imaginar, si lo provoco, va a aparecer todo, la vida, la muerte, va a desaparecer el tiempo, y vamos a vivir el infinito. Escribo para recordar lo único que he conocido y he sido, para transformar, aceptar y ser… de eso que hablamos, callamos y vivimos todos mientras vivimos. Escribo que vivo que no puedo dejar de vivir y escribir porque vivo y sigo viviendo escribiendo.

Notita en la que me obligo a explicar, que hace unos días di de alta varios textos pasados en el blog. Si a caso alguien está suscrito, le pido una disculpa ya que fue en un rush de conciencia/inconsciente en donde buscaba rescatar esa sensación de no sentir culpa por escribir desde hace mucho tiempo, (por escribir a veces tan mal, pero no dejar de hacerlo) por haberlos borrado en un golpe de inseguridad. Y porque ya estoy contratando a una editora, o sea, estoy intentando que mi esquizofrenia aplicada me lleve a conseguir una editora de mí que no sea tan torpe como yo, a ver si lo logro.