devenir o destino

por luciayciula

El desierto crecía, pero crecía poblándose cada vez más.
– Deleuze

 

Estamos en medio, siempre en medio, entre el destino social y el devenir individual. Entre el sentido social e individual. Entre lo que murmura el inconsciente colectivo que hacemos consciente, y a lo que nos aferramos como no: ¿Quién soy? ¿Quién me niego a ser? Quien termino siendo y no puedo parar de ser.

El recomienzo parece un método para darle continuidad a la libertad. Sonrío pero ya no estoy sonriendo. Soy mientras dejo de ser. Comienzo a llorar para comprobar que hay algo que brota pero me detengo. El sufrimiento no existe. El existencialismo está a nuestro favor y no en contra. El cuestionamiento y la negación también. Incluso el capitalismo, tener para dejar de tener. Asegurar para dudar, y dudar para llegar a la certidumbre. Soy en lo que más desconozco. El misterio me envuelve y me despoja de él y me entrega una nueva yo, mucho gusto.

Sísifo no sufre, solo está siendo, en la constante transformación, en el no ser. Sube hasta la montaña y cuando tiene que volver no está derrotado, es un nuevo Sísifo; se va reconociendo.

El cuerpo no es el cuerpo, el cuerpo es la mente y la mente es el Cosmos. Si callamos los murmullos del inconsciente colectivo, llegamos hasta el silencio y la música, el arte, y la la creación del Universo que estamos formando. Nada está hecho. No hay comienzo ni fin. Mi vida no inició conmigo, y tampoco sucedió desde mis antepasados,  la vida son todas las vidas y están existiendo, encontrándose, transfigurándose; no existe la muerte, no existe el tiempo.

soy mujer pero dejo de serlo

soy hija pero dejo de serlo

soy originaria del norte pero no tengo origen

soy inestable hasta el equilibrio

soy dependiente de mi independencia

La Tierra es el Cielo. Todo lo posible y lo que surge de nuestra imaginación (lo imposible) nos arraiga: nuestros pies echan raíces sobre el suelo, y nuestra imaginación en el cielo.

estoy viviendo en el 2017 o en el 1917, y es como será en el 3017

estoy loca y cuerda

estoy en una intersección todo el tiempo, en el gran asterisco de la transición a punto de no ser yo pero siendo, siendo yo pero dejando a un lado la que soy

Las ilusiones ocupan la realidad, y la realidad revienta las ilusiones. Al nombrar la realidad se vuelve ilusión, al callarla se asienta como realidad. Mostrar para enfrentar y para romper. A veces es estallar y no solo estar. Muy bien. Listo. He comprobado que esto no existe que yo no soy yo que esto tampoco lo quiero que en esto no creo; aquí está la ligereza y la pesadez en un suspiro, en un cuerpo. En el pleno desencuentro de mí misma llegando al todo, digo esto también puedo llamarlo vida, también, y si después no es, no es. Es belleza, y es terrible y es miedo, es muerte y es azul, es soledad, es espera (sin esperanza). Es verdad, hasta que deja de serlo.

Acumulo palabras y pedazos de espejos rotos. El tiempo de los otros me fragmenta, pero busco usarlo a mi favor, también los deseos, los míos y de los otros, me pulverizan. Soy un pedazo de espejo roto, o una gota de agua cayendo.

A veces se me antoja morirme, así, como un antojo, luego se me quita. A veces me urge morir, pero también la urgencia se disipa. Entonces ya no es un antojo o un cóctel, ya no es una puerta de entrada o de salida. Es ella, la muerte, es ella, soy yo. Me acerco a la muerte-yo para conversar, para sentir, para acariciarla y sentarme de frente para discutir, hablamos de todo. Últimamente sobre el devenir, en donde dice que ella también ahí está, va abriéndose paso, porque no es la muerte total la que nos da, no así como la conocemos, no es la muerte que el inconsciente colectivo nos ha susurrado como el gran final, porque esa ni siquiera existe, o al menos es lo que la muerte-ella me ha confesado. Estamos hechos de pequeñas muertes, de decisiones que no tomamos, de lo que soltamos para aferrarnos a otro yo, y también sís, de yos que se duermen pensando en no, y despiertan en sí, Lucía deviniendo en Lucía-muerta, Lucía deviniendo en Lucía-viva. Así que mi destino son múltiples devenires, y no un destino, puede ser, le digo a la muerte-ella, de pronto tiene sentido.

cuarto