Algunas anotaciones en torno

“Explicar no alcanza, tampoco tranquiliza. Hay que buscar otra función a la palabra y a la interpretación de los signos para remapear nuestro presente.”
—R.S.

Riga Segato plantea que hay dos realidades:

LA VISIBLE: donde estamos la mayoría de las personas que somos parte de las rutinas visibles y materiales. Hechas con papel, con dinero, con objetos. Donde se encuentran las empresas, los ciudadanos que pagamos impuestos, y las empresas que ayudan a estas empresas a volverse cada vez más imprescindibles. El dinero es lo que inculca esta realidad y la mantiene. Generando una fuerza de poder extremadamente sólida como para ir en contra de ella, al menos que operes bajo la segunda realidad.

Lo áspero de esta realidad, y esto ya no lo dice Segato así tal cual, es que en el esquema de las empresas establecidas no existe una noción de comunidad, solo es fuerza laboral dirigida hacia la acumulación de capital, y no de una mejor calidad de vida para todas las personas.

Mientras que, LA REALIDAD INVISIBLE, pero que permea la realidad visible: es donde se encuentran las personas realizando todo tipo de acuerdos, negocios y transacciones en donde se utiliza la violencia. La sangre. El miedo. Aunque el dinero deriva después de la realización de distintas operaciones, como la venta de droga, la trata, el tráfico de armas, en realidad lo que se “mueve” es la sangre.

También, Rita Segato, habla de dos estados: el primer estado y el segundo estado.

El primer estado son los dirigentes que conocemos. El presidente, los directores elegidos para cada institución, los diputados, senadoras, etcétera. Aunque parece que el presidente decide algo, cualquier cosa. Es solo espectáculo y reacción a las mismas operaciones que siguen sucediendo por inercia de lo YA EXISTENTE, fuerzas que han creado esta realidad y continúan y, finalmente, el presidente y sus secuaces, son el principal protector y asegurador del segundo estado.

Porque el presidente, y demás personas en el poder NECESITAN del segundo estado para ser necesitados por los ciudadanos. Pues con la eterna promesa de que seremos PROTEGIDOS Y LIBERADOS ES COMO, EL PRIMER ESTADO, SE VALE DEL SEGUNDO ESTADO. Y EN REALIDAD, NINGUNO TIENE QUE HACER ALGO DISTINTO MÁS QUE LO QUE YA HACE.

Cuando la segunda realidad y el segundo estado permea hacia la primera realidad, el primer estado PROMETE A LA CIUDADANÍA QUE SE ENCARGARÁ de encontrar a los culpables. LOS CULPABLES QUE SEÑALA LA PRENSA NUNCA SON LOS CULPABLES: los culpables siempre han sido los mismos, LA MISMA MAFIA, y entre menos sepamos todos, incluyendo al mismo presidente, y este primer estado y la primera realidad, mejor. Existe una estructura propia dentro de la segunda realidad que intenta no participar en la primera realidad más que para lo necesario. Generar esa dosis de terror que la mantiene y punto.

Aquí lo más notorio es que valiéndose de este ESQUEMA que plantea Rita Segato: JAMÁS CAMBIARÁ ABSOLUTAMENTE NADA Y POR ESTO NO HA CAMBIADO NADA. Por eso no hay respuestas a los asesinatos de cientos de mujeres, por eso existen descabezados, o el misterio de los 43 estudiantes, por eso la violencia es, en realidad, un estanque que se mantiene. Y seguirá.

La utopía que propone la misma Segato, que es la más deseable, en realidad, la MÁS DESEABLE, son fuerzas comunitarias desligadas de cualquier institución o estado. Lo difícil es convencernos entre nosotros y nosotras que DESEAMOS HACER COMUNIDAD, que apoyamos las fuerzas de trabajo, las propuestas y la búsqueda de una realidad independiente del estado. Que nos escuchamos y nos buscamos. Y digo que es una utopía porque si no podemos ni comunicarnos, si existe un continuo ataque entre las personas que estamos dentro de una misma realidad y ni siquiera somos enemigos: no podemos serlo. El enemigo es quien nos mata. Nosotros, todos y todas, somos sobrevivientes y los sobrevivientes estamos del mismo lado.

Sin embargo, poco a poco, y esto es tal vez un golpe de esperanza, siento que las mismas redes sociales que nos sorprenden por nuestra falta de empatía (no a todos les sorprende, y no todas las personas son capaces de reconocerse como parte) tienen que llegar hacia una curva de ascenso o descenso, esto es, que se acaben las redes sociales o que verdaderamente funcionen como lo dice su nombre: como redes sociales. REDES QUE CREAN COMUNIDAD. AQUÍ es donde está lo que a mí se me ocurre puede suceder: una mejor utilización de nuestra apertura para encontrarnos como seres compartiendo una misma realidad, personas que estamos del mismo lado.

Segato, Rita Laura (2013). La escritura en el cuerpo de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez. Tinta Limón ediciones: Argentina.

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