Escribiendo con la mano en el cuerpo

Sonreía por haber encontrado el placer de escuchar y leer. Y nada más. Una actitud resignada como ofrenda y el silencio como oración hacia la realidad, consiguiendo la calma; un dormir sobre el mar.

Las palabras son transacciones. O acciones devaluadas dentro de una bolsa del lenguaje en la quiebra. Una bolsa que se rompió de tanto acumular carcasas. Palabras cadáveres.

Nos acostumbramos al ruido, a la basura, a la repetición y a las copias.

[Grabación número diecinueve mil] *Coloque aquí el discurso imperante del inconsciente colectivo* Agréguele: algún toque de ironía, o un sentido profundo y visceral, o hasta un dejo de crudeza; ládrele, grítele o báilele con los deditos agregando un sinnúmero de signos. Si tiene diarrea de risa, mejor.

Discursos políticamente incorrectos, pero perfectamente adecuados para sus seguidores. Discursos políticamente revolucionarios en un clic.

Palabras para fuera que no llegan ni a un —¿cómo era… de qué estaba hablando?—. De regreso al inicio. El inicio en el olvido, esquivando el dolor. Palabras publicidad. Palabras propaganda. Palabras de plástico (reciclables, reusables, biodegradables; eso sí).

La hija bien portada del círculo en itinerario, lamiendo una paleta de dulce soberbia, dejando caer la envoltura de papel —no reciclable—, sonriendo para atraer la atención a un punto fijo. A un agujero blanco. Su silencio en altivez. “Veánme, soy tan frágil, pero resisto”.

Los dos retratos de cartón tamaño persona; el séquito que está detrás y los detiene. Pero se caen los cartones humanos y los levantan, pero se vuelven a caer y los vuelven a levantar. Hay chamba de por vida hasta la muerte.

Avanza la ignorancia.

Súbele el volumen la mordaza, que esa sea tu canción, al ritmo de un pensamiento obsesivo. Aquí se trata de NO ESCUCHAR.

Para aquellos que se dan cuenta: saludos —desde la realidad, desde la injusticia, desde la contradicción—. Mejor tirarse al suelo, haciendo de su conciencia el muertito, flotando entre la basura que apesta, pero aseguran que no huele tan mal.

Otros, en la carrera rápida para ingresar al laberinto de la confusión, lanzando confetti de emoticones a su paso. Carita volteada, carita sonriendo, carita tapándose la boca. Un meme. Un sticker. Pura neurosis buena ondita. Hay que envolvernos en lo virtual del absurdo. En lo absurdo de lo virtual. “A gusto, bieeen conchita”, como decía el surfo.

Hay que gritar que queremos pasar desapercibidos. Y de pronto, ya estamos brincando muy alto porque alguien nos está llamando por nuestro avatar… ¡Existo pero no existo, me invade la ilusión de la emoción! (Sic, la emoción de la ilusión) (Sick)

Bendita posmodernidad. Se puede dormir bien cobijados de pensamientos basura (para que el frío de la realidad no entre). Bendita virtualidad, podemos dormir con los ojos abiertos, encandilados. Y podemos morir en el aburrimiento del tráfico de tanta información QUE NOS DA LO MISMO. Podemos sufrir por la causa de ocasión. O por un drama creado en la fantasía, nunca real, siempre inconscientemente otra cosa. Ese dolor que primero muerta que mío.

(Estamos hartos de estar vivos y lloramos del aburrimiento y del cansancio).

Podemos alimentarnos de estímulos huecos, hasta saciarnos de sopor y ego. Soñar con los ojos inyectados de sangre, pero evadiendo la sangre que sí huele a hierro, o esquivando la belleza o el movimiento. Canjear nuestra desesperación por unos cuantos vistazos, elogios, corazoncitos planos.

Podemos cambiar nuestra verdad por un lenguaje de aceptación y de obtención del reconocimiento.

Basura y cáncer. Mentira y acumulación.

Irrealidad brillando hasta quemarnos el cuerpo. Hasta volvernos polvo a la velocidad de una luz (artificial). Pura metáfora en la política de la comunicación. Más política que literatura en la literatura. ¡Defenderé la literatura como una perra! [Diarrea de risa o jajajajajaja]

Ahora es necesario no hacer nada. Hablar de ello y no hacer nada. Contribuyendo al basurero: solo así obtendrás un lugar. Ser comprometido con la causa, pero un día sí y un día no. Depende el ánimo. Reciclen sus emociones. #Hoytristes. #Mañanafelices. Pero #ElViernesEsViernes. La unificación de la nada, ser uno con la nada, este es nuestro lema. Después, tiempo libre para adornar el perfil.

Ser parte y entregarse como producto de la maquila postrealidad.

Alguna vez fui yugularmente-parte, la parte por el todo: enferma y obsesiva. Isla de carne. Una fuente hirviendo en medio del desierto. Vacía como para llenar mi cuerpo con todos los cuerpos en el encuentro. Romántica, pero mordiendo con los ojos. Clavando las uñas de mis palabras. Hasta la caída, dentro de mi propio cuerpo. Me perdí y en el hallazgo: puros fantasmas. Mi cuerpo un congelador de FANTASMAS PUROS. Para liberarlos los ayudé a rasgarme con quejidos de piedra pómez, tallando fuerte las paredes piel adentro. ¿Sirvió?

Llevo mesesiglos limpiando con un cepillo de dientes de metal, en huesos de rodillas, cala, pero me gusta. Me volví adicta al dolor. Es la única medida que tengo para saber que estoy viva. ¿Las palabras? Entradas y salidas. Túneles por excavar, laberintos que dan a otros laberintos.

Desnuda, recolectándome. Como en el sueño. Desnuda reconociéndome, avergonzándome de la desnudez de mi ingenuidad. Intentando mantener la calma, normalizando la decepción.

Normalizando esta vida muerta. Esta escritura muerta. Estas relaciones muertas. Esperanza muerta. Mi único territorio es un cementerio vivo.

Escribiendo con la mano en el cuerpo, reviviendo. ¿Cuánto va a durar el creer estar viva? ¿Habría que tomarle una instantánea a la sensación? Publicarlo. Tagear a todas las partes del cuerpo para que lo retuiteen de la emoción. ¡A la mente no! Bloquea a la mente, te va a decir que hoy no, que la causa es otra, que es día #DeEstarTristes #TristezaParaMorirEnPaz #SolidaridadConLaAngustiaMedia. La mente te arranca la patria potestad de tu cuerpo. Lo inunda con su basura, miedo, ruido y apeste. Una caca grande que no se va por el desagüe. Es la piedra de Sísifo atorada en la garganta.

Es la que te manda a entretenerte, la mente… ella está al comando de la operación matar al cuerpo.

Y le haces caso, como una niña terminas decorando el perfil de la red antisocial, como si fuera el arbolito de navidad de cada día. De esos días en los que guardas la cabeza en tu cabeza, eres un metaflamingo.

¿Y la verdad cielo? Ya no volteas para arriba.

¿Y la honestidad tierra? Caminas flotando.

La soberbia ignorancia vuelve a avanzar —y no para—. Veneno de mundo que nos engolosina; enfermos diabéticos queremos más, insatisfechos, sudamos en ironía. Basura de palabras también materializada, con la cual deconstruimos la deconstrucción del mismísimo mundo, continuamos, sonreímos diciendo que resplandece. La literatura virtual se ahoga en su propio pantano de palabras huecas. #HoyDecepcionados, pero #MañanaEsViernes.

(es de getty images)

Nota: este texto fue escrito en un momento al margen, observaciones que pueden calar, pero porque también soy parte de lo describo. Todo el tiempo soy parte de todo lo que escribo. Si lo “critico” es porque lo padezco, porque me siento atrapada en ello, pero también porque no sabría cómo contribuir o estar de otra manera. Mientras tanto, voy dejando algún registro.

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