x x x x x x Me quedé sin aire, quieta entre los quietos x x x x x x x y entré al silencio x x x x x x

Bruno lloret
  • Un frutero con fruta

La sonrisa guardada en una manzana. Un plátano de vida, un tomate más boca que tu boca. El maldito recuerdo de estar viva. El recordatorio de finalmente no estarse quejando por estar viva. O te pudres o disfrutas —¿Quién le entra?— dicen las uvas.

¿No son solo los niños, las niñas, la niñez, la que sigue creyendo que “son los papás” quienes TE-TRAEN al mundo? El aguinaldo, Santa Clos, el voto, los mensajes dentro de las galletas de la fortuna; leerse la mano o el aura. La pestaña caída entre el aire vuelto granja de centeno.

Paréntesis, solo habrá uno de los hermanos que descubrirá la poética del padre; ninguno la atravesará. Mar sin salida. La madre es el cielo. Nada que atravesar, es puro respirar hasta que no.

Posdata, es arcaico el lenguaje con el que nos descomunicamos. Ya ni podemos borrarnos.

  • LA ALARMA DE UN AUTO, el encendido de un auto

Se enciende la alarma de un auto ante la menor provocación; una motocicleta con su motor, el camión del gas con su peso moviendo estrujando el asfalto.

Hacerse escuchar, declarar la existencia; rugiendo en quedito. La petrificación ante el aullido. Ningún auto está siendo robando y el que sí no es el que suena.

Querida silueta: pasaste en un barco a las 20:20 horas, desde la orilla te vi hasta sonreías en tu lejanía (mis ojos telescópicos que bien conoces), movimos al mismo tiempo el brazo, aquí estoy, allá estás, aquí estamos; y mi esperanza de que saltaras al mar y nadaras hasta mi orilla. Volteé al cielo, el barco quedó reducido a un insecto volador suspendido sobre las olas; las nubes se desprendieron de mi suspiro, el atardecer me roció, me roseó, me rosó con su llanto húmedo. Las estrellas. La noche que se volvió el mar y al revés. Todos mezclándonos en el universo tan vivo.

Perdón, me rehúso a escribir y escribo.

Perdón, me rehúso a vivir y vivo.

Perdón, me rehúso a sentir y no puedo parar de sentirlo

TODO.

Otro auto, ese que de tan viejo no enciende, ese que va acumulando el polvo sobre la pila, ese que habría que incendiarlo para encenderlo.

  • EL AUMENTO DE LA CALIDAD DE VIDA (REAL)

El aumento de la calidad de vida no disminuye la posibilidad de muerte, solo aclarando; amanece. El estudio consistió en someter a un grupo de personas, alrededor mil, a que abandonaran sus redes sociales para así conocer los efectos, de ello, en su calidad de vida. Repercusiones o beneficios. Una solo persona aseguró que después de una semana aumentó su noción de vida, hemos equiparado la palabra noción con calidad; la manera de comprobarlo es que, según dijo, el desayuno le sabía a comida: sabores y olores, texturas, y no el estómago revuelto y la fatalidad junto a la superficialidad de las noticias. No el vacío, no el ácido, no la nada, no la soledad. Logró ordenar su departamento, y reconocerlo. Asearlo, y no solo esa esquina en donde se ubica el escritorio con la computadora encendida (también habría que encenderla, lo dijo medio en serio). No se ahogó ni una sola vez al tomar agua. Soñó y recordó sus sueños (dice que son mejores que las estampillas luminosas que llegó a recolectar en sus redes). Conoció a un par de personas, y cree que hasta a un posible amigo. Sin querer, ha visto a lo lejos (encontrado) un montón de conocidos, pero siempre los ve cabizbajos, como deprimidos, como jorobados, como alimentándose de las migajas de lo que llevan en su propia palma de la mano. Al resto del grupo de estudio, las 999 personas, les han asignado guías de realidad (algo así les terminó llamando el neurólogo que ha dirigido el experimento), y esto porque no se mueven en el mundo tridimensional; algunos de estos novecientos noventa y nueve dicen que es demasiada opaca —la realidad— o plana, o inflada, o creen que va demasiado rápida o lenta. El grupo se contradice y discute. Alguna cachetada. Se asustan con las texturas y el aire o las nubes que nublan el cielo. Ya les serán devueltos sus dispositivos (les llaman celulares) para que puedan detectar el alrededor, las calles, y que cada aplicación (nombre usado por los usuarios) les vaya dictando lo que está pasando: el clima, la ubicación, la hora, la persona en su encuentro, las necesidades y sus sueños. Sudan, a pesar del frío, desesperados.

  • A CABALLO DESBOCADO SOLO SE LE VEN LOS DIENTES

El caballo corrió hasta la extenuación, y en el borde lo emboscaron. Caballo color caramelo, no demasiado alto, no demasiado fornido, joven, pero ya no un potro. Lo amarran con cuerdas y se alzó en las patas traseras mostrando los dientes, brillando. La belleza de la locura, viva, fluyendo. Se volvió a alzar, y de nuevo, y pretendió volar, o arrancarse el saco de su cuerpo de caballo, aventarse al precipicio arrasando con lo que haya arrasado. Los hombres se ríen, también muestran su dentadura, dientes falsos, dentistificados. Su maldad domestica al caballo a la tierra.

Las cuerdas, los mecates, las redes: el acto de domesticación. Encarcelamiento.

La muerte en vida; automatización del cumplimiento de los mandatos: ora tener miedo, ora obedecer, ora protestar, ora ser feliz.

La pieza musical que se toca desde la gran orquesta, la masificación; la huida pero hacia el grupo para SOVREBIBIR. Perdón, sobrevivir. La locura que se ancla a lo profundo y a la soledad. A LOS SUENNNOS, a lo hondo de un mismo mar nunca descubierto; y nunca más más. Incluso las rebeliones nacen muertas, pero son adornadas con el espectáculo.

  • LA MEDIA

¿Cuál es? ¿Cuál es la media? Quiénes son la mayoría, adultos, ¿los que tienen pareja o no tienen pareja? ¿Cuál es la soledad más llevadera? La que se pretende no ser soledad, o la que se fija como soledad en uno. O el sueño de los que tienen pareja y piensan que dejarán de tenerla y alcanzarán la libertad, o el sueño de los que no tenemos pareja y pensamos que alcanzaremos el amor, por lo tanto, la pareja y luego la libertad en pareja.

¿Es un caso de supervivencia? Entonces es más fácil sobrevivir entre dos, o ver por uno mismo, por una misma. O, en realidad, los suicidas ¿siguen teniendo la razón? ¿A pesar de tanta vida?

Y, luego, los hijos: condena o guía hacia la mejor de las supervivencias. Motivo, pretexto, ánimo. El hijo como paráfrasis materializada de un hacia el futuro. Pero, repito, ¿cuál es la media?

  • BASTA
  • QUE ME ESTOY QUEDANDO ARRIBA
  • DE TANTA (BUENA) POESÍA

hace tiempo que no me drogaba hasta el abismo de la belleza de las palabras.

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